¿Por qué un vino es especiado?

Enterate cómo las especias llegan a la copa.

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Una de las familias aromáticas más presente en los vinos, blancos y tintos, es la de las especias aromáticas.

Al acercarnos una copa de vino a la nariz es imposible no hacer el intento no intentar descifrar cada uno de los descriptores aromáticos que se despliegan. No importa que tan entrenados estemos, siempre ese compendio de aromas nos evoca momentos o nos transporta a diferentes situaciones y si bien sabemos que conocemos a que huele muchas veces nos resulta difícil identificarlos.

Pero aquí un detalle, muchas veces tienen más sensibilidad por los aromas quienes se criaron con ellos que el profesional que a diario ejercita su olfato. Así que a no desalentarse, todos tenemos una capacidad similar para reconocer los aromas que un vino ofrece en la copa.

La clave está en dedicarle al vino el tiempo que merece y no darnos por vencidos al primer intento.

Pero vamos a los aromas especiados. Esta familia aromática es muy común en los tintos pero también en los blancos y si bien su origen puede estar en las uvas generalmente es por el paso por roble que llegan al vino. Incluso, según la intensidad o el carácter de las especias se puede determinar el tipo y tiempo de crianza.

Como sabemos, las barricas, toneles o recipiente de madera donde se madure el vino, están confeccionados por duelas de roble cuyas caras internas (las que están en contacto con el vino) pueden estar tostadas o no. El tostado es el proceso que determina la extracción que podrá hacer el vino de los atributos de la madera. A mayor tostado, por ejemplo, más notas ahumados y determinados matices especiados.

Entre las especias que la crianza aporta al vino tendremos vainilla, clavo de olor, curry, anís, nuez moscada, canela, coco, cacao, azafrán y hasta granos de café. Incluso, hay aromas que nos pueden recordar a “confitería” o “panadería” ya que combinan aromas tostados, especias y levadura o incluso golosinas por un matiz de caramelo que también se puede hacer presente.

Así como la madera nos define estos aromas, también podemos encontrarnos con notas de frutos secos como almendras, nueces, maní tostado, avellanas y otros.

Por cierto, algunas variedades como los Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc ofrecen entre sus aromas primarios los tonos de pimientas así como algunas blancas como Gruner Veltliner o Gewürztraminer ofrecen dejos de nuez moscada y pimienta blanca de manera natural.

Por lo tanto, si tenemos esto en consideración y entrenamos nuestro olfato podremos determinar por un lado si un vino tuvo o no crianza e incluso inferir que varietales estuvieron involucrados en la vinificación.