Los suelos del viñedo, ¿importan?

El mundo del vino está cada vez más preocupado por los suelos de los viñedos, entérate por qué.

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Cuando visitamos una bodega es común que nos inviten a recorrer el viñedo. Allí hay mucho para ver y aprender, a fin de cuentas es donde nace el vino. Justamente por esto es que se nos explica en detalle el tipo de plantas utilizada, cómo fueron plantadas, de qué modo se las riega o alimenta y sobre qué tipo de suelos están cultivadas.

Este último dato es el que vamos a abordar hoy, básicamente porque cada vez observamos más interés en los consumidores por comprender qué sucede con los suelos.

¿Qué es una calicata?

Para poder interpretar el tipo de suelos y como se comportan las raíces en éste, se realizan excavaciones que permiten analizar los perfiles de suelos, es decir, como están presentes los diferentes materiales que conforman el suelo de viñedo. Así es posible tomar decisiones muy precisas del manejo y cuidado de las vides.

Calicata en Finca Flichman, Maipú, Mendoza.

Suelos, parte clave del terroir

El vino está íntimamente relacionado al origen. Es del lugar donde provienen las uvas que obtiene su carácter esencial. Ese efecto lo resumimos en el concepto de terroir, es decir: la interacción entre las vides, el clima, el suelo y las labores llevadas a cabo por el hombre en un lugar específico. El resultado de esta ecuación es irrepetible en dos lugares diferentes por más próximos que se encuentren y es clave para el sabor y aromas de un vino.

Y así como el clima puede definir el perfil de un vino, los suelos son igual de determinante además de ser esenciales para que las vides se afirmen, echen raíces, se alimenten y nutran. Es más, del mismo modo que no todos los climas son aptos para la vitivinicultura, lo mismo sucede con los suelos, por eso es que tienen tanto valor al momento de desarrollar un viñedo.

Desde el momento del cultivo, serán los suelos los que determinarán qué cepas utilizar, cómo plantarlas y cómo “alimentarlas”. Para esto los equipos de agronomía estudian la composición, origen geológico, aspectos físicos, texturas, permeabilidad y profundidad de los suelos ya que esto define la posibilidad de retención de agua, humedad, temperatura además de brindar información acerca de los nutrientes disponibles para las vides. De estas evaluaciones también surge el tipo de manejo del viñedo y las labores que serán cruciales para obtener vides sanas y frutos de calidad.

Por todo esto, y si recordamos que las vides son plantas vigorosas si se les da agua y nutrientes, es común que los suelos elegidos sean los más pobres en materia orgánica (bajos en nutrientes) aunque de acuerdo al clima y el tipo de vino que se buscará desarrollar habrá que tener numeroso aspectos en consideración. Y aunque suene lo opuesto, también es importante que los suelos sean sanos y llenos de vida, cada vez se conoce más del valioso aporte de los microorganismos, insectos y otros componentes para la vitalidad de las plantas.

Entonces, ¿qué suelos se deben utilizar?

Lógicamente, durante los últimos siete mil años, el hombre fue capaz de identificar cuáles son los suelos que ofrecen los mejores resultados, entiéndase, los vinos más preciados.

Si observamos los suelos de las regiones más destacadas del mundo notaremos que existen algunas similitudes en la composición, origen, exposición o textura de los suelos. De todos modos hay que destacar que los suelos, en su mayoría, nos son extensiones de composición homogéneo sino una combinación de diferentes componentes, orígenes y texturas que se depositaron en capas durante millones de años.

En cuanto a los orígenes de los suelos, debemos mencionar los metamórficos (rocas transformadas por presión o temperatura), los ígneos (cristalización del magma) y los sedimentarios (composiciones orgánicas o minerales trasladadas por agua o viento).

Pero bien, si queremos listar cuáles son los suelos más destacados para la vitivinicultura debemos mencionar:

Entre los suelos metamórficos se destacan los de pizarra y esquistos, mientras que entre los ígneos hablaremos de suelos volcánicos o graníticos.

Quizás los sedimentarios son los más buscados y entre estos encontramos el que muchos consideran el suelo sagrado para los viñedos, es decir, los de piedra caliza, rica en carbonato de calcio ya que son pobres, duros y permeables aunque ofrecen una capacidad de retención de humedad que permite a las vides alimentarse sin excesos de vigor como sucede en Borgoña o Champagne. Otros suelos sedimentarios son los arenosos y los de siles o piedra pedernal o fusil.

Luego será la participación de arena, limo, arcilla, grava y marga lo que determine la textura. La participación de estas partículas de diferente granulometría es determinante para la retención de humedad.

Esta claro que a la composición también habrá que considerar la exposición y el grado de pendiente ya que esto es determinante par las temperaturas de acuerdo al material, el escurrimiento y percolación del agua.