Vendimia 2022: ¡que año!

Enterate qué tipos de vinos se van a lograr este año.

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Mientras se cosechan las ultimas uvas del país, en las bodegas se celebra el final de una vendimia desafiante como pocas y en Argentina ya podemos hablar de una gran cosecha aunque sin dudas fue una de las añadas más desafiantes de en años.

Mendoza, cosecha magra de excelente calidad

Para Mendoza, la campaña 2021-2022 “me recuerda a una película pochoclera”, resume Martín Kaiser de Doña Paula, “nos mantuvo con el corazón en la boca hasta último momento pero podemos decir que tuvo un final feliz”. Y basta repasar la temporada dese su inició para comprender lo que tan bien graficó Kaiser.

Todo comenzó con primavera fresca y seca, de poca nieve, hecho que derivó en un menor caudal de agua para esta provincia que ya transitaba una emergencia hídrica y cuyos viñedos dependen del riego.

Luego, comenzó a sumarse dramatismo a la campaña a partir de las cinco heladas que se vivieron entre Octubre y Noviembre, algunas severas, en viñedos de Valle de Uco, zonas bajas de Luján de Cuyo y el Este mendocino, pulmón productivo de la provincia. “Tuvimos un invierno y primavera muy secos con un punto de rocío bajo que como consecuencia derivó en heladas”, explica Gabriela García de Bodega Salentein (Valle de Uco). Los daños de estas heladas no se apreciaron inmediatamente sino a partir de una heterogeneidad en la brotación, en el ritmo de madurez y lógicamente en el rendimiento. La merma estimada es del 25% en algunas zonas de volúmenes y un 10% para el promedio provincial.

Para final de primavera llegaron las lluvias, entre diciembre y febrero, que contribuyó a ampliar la merma, principalmente de las blancas. Si bien las precipitaciones se ubicaron en los valores históricos, se concentraron en pocas semanas exigiendo a las bodegas a levantar pronto las uvas blancas para evitar riesgos sanitarios. “Este año las blancas fueron el gran desafío, haciendo bien las cosas logramos muy buena calidad y vinos más frescos aunque menos cantidades”, recuerda Agustina Hanna de Ruca Malen.

“Marzo siguió con algunas lluvias que relentizaron a las tintas”, cuenta Germán Di Césare de Trivento Wines, “pero la segunda mitad de marzo fue seca y fresca, también abril, y esto nos permitió cosechar más tranquilos. La madurez se dio en un ritmo paulatino y logramos levantar las uvas tintas al punto deseado”.

Con una aceleración en la concentración de azúcar, niveles de acidez y pH deseados y un clima fresco que colaboró a la concentración aromática se “obtuvieron mostos equilibrados que dan cuenta de alcoholes moderados, buena madurez fenólica, concentración y mucho color. Tendremos vinos tintos con gran potencial de añejamiento”, aventura Daniel Pi de Bemberg Estate.

Pero a esta campaña dramática le restaba un último giro, la noche del 30 de marzo, una helada – nunca tan temprana – golpeó a varios viñedos de Valle de Uco y Zonas bajas de Luján de Cuyo, afortunadamente para esta instancia aproximadamente el 90% de las uvas ya estaban en las bodegas pero hubo que hacer un último esfuerzo para rescatar aquellos viñedos donde aún las uvas colgaban de las viñas.

“Sin dudas fue una vendimia muy particular”, resume Alejandro Vigil, Presidente de Wines of Argentina y Chief Winemaker de Catena Zapata. “Pero lo cierto es que se trata de una de las mejores en calidad que me tocó. Estoy seguro que la recordaremos entre las mejores de los últimos años”.

En cuanto a los varietales a tener presentes en esta vendimia en Mendoza, vale tomar nota del Cabernet Sauvignon, Malbec y Cabernet Fran, mientras que entre las blancas la estrella aseguran que fue Chardonnay.

Valles Calchaquíes

En el noroeste argentino (NOA), donde se concentra la mayor superficie de viñedos por encima de los 1700 asl), dieron cuenta de una muy buena cosecha. “En los Valles Calchaquíes tuvimos una vendimia apenas atrasada que nos permitió llevarla adelante con un ritmo tranquilo y obtener frutos con excelente frescura y expresión aromática”, comparte Alejandro Pepa, enólogo de El Esteco. Esto se debió a la sumatoria de un invierno 2021 muy seco y fresco, seguido de una primavera sana, sin heladas ni tormentas de granizo, que favoreció al desarrollo de los frutos. Las lluvias estivales se mantuvieron dentro de los promedios históricos y el verano tuvo un comienzo cálido pero algo húmedo que relentizó la maduración y colaboró con la concentración. Las uvas blancas – principalmente Torrontés y Sauvignon Blanc – expresan una acidez vibrante y atractiva profundidad aromática mientras que los tinto – en especial Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat y Cabernet Franc – alcanzaron buen color y concentración con frescura propia de una temporada más fresco de lo habitual.

Patagonia

Mientras tanto, en Patagonia se trato de una vendimia singular con un comportamiento diferenciado entre Río Negro y Neuquén. Hans Vinding Diers, de Bodega Noemía cuenta, “en Río Negro estamos muy contentos con la cosecha 2022, si bien hubo dos sucesos de helada tardía que afectaron algunos viñedos, destaco la primavera cálida con vientos intensos seguida de un verano caliente pero de noches frías que favoreció a los frutos”. Las lluvias de marzo ayudaron a moderar las temperaturas y así cada varietal tomó su ritmo usual. En esta provincia, en general, hablan de buena cantidad y calidad. “tendremos unos tintos fantásticos”, concluye Vinding Diers.

Por su parte, en San Patricio del Chañar, Neuquén, dos heladas tardías – 5 de octubre y 16 de noviembre – marcaron una merma que se calcula en un 20% de las uvas. Superado esto, la cosecha evolucionó de modo favorable, “tuvimos mucho viento, lo que favorece a la sanidad de los viñedos, y un verano caluroso que nos permitió cosechar una buena calidad de uvas a pesar de las mermas. Se destacaron Malbec y Merlot”, asegura Ricardo Galante de Bodega del Fin del Mundo.