El tamaño de la botella… ¿importa?

Pocas veces prestamos atención a las botellas que contienen los vinos, pero hay mucho para aprender de ellas.

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A simple vista, para los consumidores, las botellas de vinos son casi todas iguales. Sin embargo, no es así. Hay formatos, colores y tamaños que debemos tener en cuenta al momento de elegir un vino.

Básicamente, porque esos parámetros pueden adelantarnos qué tipo de vino hay dentro. Veamos entonces qué nos dicen las botellas.

Colores.

Si prestamos atención, hay dos colores de vidrio que mandan en el mercado del vino, el translucido y el verde. El primero, generalmente usado para los vinos blancos y el segundo para los tintos, pero los blancos de guarda también se embotellan en vidrio verde ya que es ideal para proteger al vino de los rayos UV que pueden alterar su calidad.

Los que llegan en botellas cristalinas suelen ser vinos que se consumen rápido.

Luego hay colores amarronados que se destina a los tintos y en algunos países hay vidrio azul para los blancos, como sucede con algunos albariños de Galicia o Riesling alemanes.

Formatos.

Antiguamente, el formato de la botella servía para comunicar el estilo del vino y algunas regiones optaban por determinados modelos que eran de uso obligatorio para los bodegueros. Por ejemplo, la botella Burdeos, que es la de hombros anchos indicaba que se trataba de vinos cabernet Sauvignon, merlot o corte entre estos y otras cepas bordelesas. En Borgoña, mientras tanto, se usan desde hace siglos las botellas sin hombros y estas ya son sinónimo de Pinot Noir o Chardonnay. Similares a estas son las de Champagne y resto de espumosos que son ideales para retener la presión que genera el gas carbónico.

A estos formatos se suman las caramañolas típicas de los blancos de alemanes.

Peso.

Hace unos veinte años en el mercado del de empezaron a implementar botellas pesadas, que utilizan más vidrio que las más comunes, para los vinos íconos y de alta gama. Fue tal el éxito en el mercado, que se popularizaron más allá de la calidad embotellada de modo que dejó de ser un parámetro de calidad y hoy son combatidas porque implica un mayor peso en los traslados y por lo tanto un mayor consumo de energía y combustibles que deriva en un efecto nocivo para el medio ambiente. Así que ojo con el peso de la botella, no siempre auguran un gran vino.

En el único caso que un vidrio más grueso es importante es cuando se trata de vinos espumosos para los cuales habrá que contener la presión del vino sin que estalle la botella.

Tamaño.

A diferencia del peso, el tamaño si puede ser un parámetro de calidad o  de conveniencia si se desea añejar un vino. La cuestión es la siguiente, desde que el vino se embotella comienza a envejecer y cuanto más se pueda retardar ese envejecimiento, mejor. Si tenemos en consideración que el oxigeno que ayuda al envejecimiento del vino ingresa por el tapón de corcho, cuanto mayor volumen de vino contenga la botella, menor será el efecto de la micro oxigenación. Entonces, una botella de 1,5 litros envejece menos que una de 750 cm3, por lo tanto, si se desea guardar vinos los botellones son ideales y cuanto más grande sea la botella mejor. Imaginen que existen botellas de hasta 21 litros.

En contra partida, las botellas más pequeñas no son tan ideales para la guarda pero si para un consumo rápido cuando una botella puede ser demasiado.