¿Existe el vino perfecto?

A menudo leemos sobre vinos que se destacan en concursos y en catas. Pero, ¿qué tienen de especial esas botellas?

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A los seres humanos nos encanta etiquetar las cosas. Desde siempre necesitamos poner nombre a las cosas, clasificarlas y si es posible calificarlas. Esto nos ayuda de algún modo a elegir qué es lo que más se adecua a nuestros gustos y necesidades.

En el caso del vino esto también se aplica y desde la década de 1970 se utilizan escalas numéricas y los resultados de los concursos que nos dicen cuáles son las mejores etiquetas.

Basta con echar una mirada en las vinotecas para comprobar que muchas bodegas utilizan pequeñas etiquetas con puntajes que cuanto más altos son implica que mejor es el líquido contenido. Y es ahí donde vemos que hay sitios web especializados que son los referentes del tema o que algunos concursos también pesan más que otros.

Sin embargo, más allá del puntaje, a los consumidores siempre les llama la atención qué tienen los vinos mejor puntuados o calificados versus el resto.

¿Qué se analiza en cada copa?

La realidad es que son todos los atributos del vino los que se valoran a la hora de una cata, que tiene como finalidad otorgar un puntaje. Es decir, desde el color, los aromas, el sabor y textura, potencial de añejamiento, recuerdo, tipicidad varietal, vinculo con el origen y la calidad de la vendimia y por último el valor de mercado, son todos aspectos relevantes para llegar a una análisis exhaustivo de un vino. Incluso, la producción y disponibilidad de botellas muchas veces también es puesto en consideración.

Para esto, la Organización Internacional del Vino y la Vid desarrolló una planilla que permite otorgar puntaje a cada fase de la degustación y así arribar a un resultado final.

Vinos de Concurso

Concursos de vinos hay muchos. Los hay nacionales e internacionales, con paneles locales y otros con integrantes de diferentes regiones y nacionalidades, pero todos a cargo de expertos para el tipo de vinos que se van a degustar.

Si bien hubo una época dorada de los concursos, cuando sus medallas y puntajes eran lo más preciado por las bodegas, hay que destacar que hoy alcanzan los dedos de una mano para mencionar cuales son los que interesan a los productores.

En estos casos, lo más interesante, es que cada vino es puntuado por diferentes paladares y el puntaje final surge de un promedio de cada valoración otorgada por los expertos. Es por esto que muchos consideran que se trata de puntajes muy valiosos ya que siempre prometen ser resultados más objetivos sin riesgo de depender del gusto personal de un catador. Por otra parte, en los concursos, las catas son generalmente a ciegas lo cual aporta otro valer al resultado final.

Estos concursos generalmente aplican planillas de cata que se basan en la desarrollada por al OIV cuyo puntaje máximo es 100 puntos de acuerdo a lo que suma cada vino de acuerdo a sus atributos visuales, aromáticos y gustativos.

Para cada concurso los rangos de puntajes otorgan medallas y en cada caso es diferente la escala aplicada.

Catadores estrella

Muchas veces desprendidos de concursos o bien de medios especializados muy influyentes, existe una elite de catadores que recorren el mundo otorgando puntajes a todos los vinos que llegan a sus copas. En este caso, los catadores forman sus paladares a partir de la experiencia o estudiando enología, Sommellerie o bien los cursos de Master Wine o Master Sommeliers.

Si bien sus puntajes se referencian con las escala de la OIV aquí solo vale la opinión de un solo profesional y como no puede ser de otro modo, sus gustos y preferencias.

En los últimos años ha sido tal el peso ganado por estos catadores que sus veredictos son mejor recibidos por las bodegas que los de los concursos al punto que los nombres propios de estos expertos son de conocimiento obligatorio para cualquier winemaker.

Por otra parte, de parte de estos siempre existe la posibilidad de encontrarse con vinos de 100 puntos, es decir, con puntaje perfecto, ya que en los concursos encontrar un panel con la capacidad de arrojar un puntaje unánime es más complicado.

Ahora, ¿qué es lo que les permite otorgar 100 puntos al un vino? ¿Cuál es el componente que marca semejante diferencia? En general, estos catadores aseguran que debe tratarse de vinos que los movilizan emocionalmente, no es fácil de explicar y mucho menos de medir, es como una señal que llega al momento de la degustación y a partir de analizar toda la información técnica, la apreciación sensorial y ese plus emocional, sienten la seguridad de marcar esos 100 puntos tan buscados por las bodegas. Lógicamente el porcentaje de vinos que alcanzan tal calificación es mínimo y son muy pocas etiquetas al año las que lo logra.