Vino y sushi, ¿qué con qué?

En Argentina tenemos debilidad por el sushi, incluso se convirtió en una de las primeras opciones a la hora del delivery.

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¿Qué vino deberíamos tener a mano cuando llega nuestro pedido?

Si bien el maridaje puede no ser crucial para disfrutar de un vino te podemos asegurar que dar con la bebida indicada para cada plato es una de las experiencias más agradables de la gastronomía.

Sabemos que maridar consiste en lograr la mejor armonía posible entre cada sorbo y bocado. Lo ideal es que comida y bebida se potencien a partir de la combinación o contraste de sabores y esto no es exclusivo de los platos de los restaurantes con tres estrella Michelin, también es una experiencia posible de lograr con cualquier gastronomía, ya sea un asado, una hamburguesa o una selección de sushi.

Hoy justamente vamos a ocuparnos de estos exquisitos bocados de la gastronomía nipona que en Argentina ocupan los primeros puestos a las hora de pedir comida a domicilio, ya sea porque no queremos cocinar o, por el contrario, queremos darnos un gusto foodie. Si alguna vez te preguntaste si el sushi es posible acompañarlo con vino hoy no solo te decimos que si, también te contamos con que cepas y estilos va mejor.

Maridajes clásicos del sushi

Al tratarse de una propuesta gastronómica japonesa, país donde el consumo de vino se desarrolló a partir de la última década del siglo pasado, es lógico que los maridajes más comunes sean con otras bebidas. En general, son el sake, las cervezas y el té verde las opciones más tradicionales. Pero como siendo que fuera de Japón el sushi se adaptó a cada país de acuerdo a los sabores adquiridos y a los productos disponibles hoy podemos acompañarlo con vino y no solo con un estilo, sino con varios de acuerdo a la preparación o los ingredientes.

¿Mejor con blancos?

Siendo que el ingrediente estrella del sushi son los pescados, muchas veces crudos, hay que reconocer que los mejores maridajes pueden estar en los vinos blancos. Lo ideal es dar con aquellos que son joviales, frescos y ligeros, es decir que refresquen y ayuden con la presencia de la cremosidad del arroz, hablamos de Sauvignon Blanc, Torrontés, Albariño, Riesling y Chenin. Con estos vinos, las diferentes variedades de roll y los sashimi – láminas de salmón crudo – siempre maridan de maravillas.

Pero algunas piezas, como un niguiri – pieza de salmón montada sobre arroz – van a demandar de mayor intensidad y textura, ante esto un Chardonnay con crianza en roble mejora la experiencia al igual que un Semillón cremoso.

Además, muchos de estos bocados se acompañan de wasabi – rábano picante – o jengibre curado, salsa de soja o teriyaki de modo que la frescura y ligereza de un blanco gana aun más importancia.

Rosados y burbujas

Los rosados son un aliado increíble del sushi, eso si, lo más sutiles y ligeros, cuando los rosados con intensos quizás la experiencia nos es la mejor. En este sentido es importante prestar atención a los alcoholes bajos y la acidez vibrante.

Las burbujas son realmente mágicas para esta gastronomía llena de sabores ya que las burbujas suman texturas que juegan en paladar con las del pescado, arroz y vegetales. Eso si, lo ideal es que sean estilo no muy extremos, es decir, ni dulces en exceso ni los más secos, un espumoso Extra Brut siempre cumplirá.

¿Y los tintos?

A diferencia de los que mucho podrían imaginar, el vino tinto va genial con el sushi si se da con la botella adecuada. Si pensamos en la versatilidad del sushi que ofrece opciones fritas, con quesos cremosos, pescados ahumados y la cremosidad de la palta hay diferentes estilos de tintos para considerar.

Cabe destacar que hay que pensar en vino jóvenes, expresivos, sin paso por barrica, alcohol amable (no más de 13%) y de taninos moderados. La primera opción serán siempre los Pinot Noir pero también puede ser un Malbec o una Bonarda de maceración carbónica o los vinos de uvas Criollas.

Cómo prepararlos

Tener los vinos en condiciones es tan importante como saber elegirlos. Los blancos deberán estar fríos, digamos entre 8 y 10 grados, y los tintos frescos para atenuar la intensidad alcohólica, es decir, no más de 14 grados. Para esto podemos conservarlos en la heladera o enfriarlos en frapera y conservarlos allí mientras comemos.