Día Internacional del Cabernet Sauvignon

Se trata de la cepa tinta más plantada del planeta y una de las favoritas de los argentinos.

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Hablar de Cabernet Sauvignon es hacerlo, ni más ni menos, que de la variedad tinta más plantada del planeta con la que se elaboran los varietales más demandados a nivel global.

No importa de qué país vitivinicola hablemos, en todos el Cabernet Sauvignon ocupa algunas hectáreas. Incluso en varios países esta entre las más extendidas como sucede en Estados Unidos, Australia, Chile, Argentina y, lógicamente, Francia.

Por todo esto, todos los años entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre se celebra el Día Internacional del Cabernet Sauvignon. Esta costumbre se inició en Estados Unidos y se toma como referencia el jueves anterior a la celebración del Labor Day aunque por necesidades comerciales algunos ya establecieron al 30 de agosto como una fecha que comienza a respetarse.

Y por qué un día internacional para esta cepa, fácil, es la reina de las tintas y sus vinos están entre los favoritos de todos los paladares.

Datos clave del Cabernet

Si bien su sabor y el carácter de sus vinos son considerado de referencia para la enología universal, el Cabernet Sauvignon es una cepa bastante joven si consideramos que hace más de seis mil años que el hombre elabora vino.

A diferencia de muchas otras variedades que las que se tienen registros históricos de su existencia, el Cabernet Sauvignon nació de un cruzamiento entre Cabernet Franc y Sauvignon Blanc realizado por los viticultores del Sudoeste francés.

Cuenta la historia que dada la irregularidad de las cosechas de las cepas típicas de esta región seleccionaron las que mejores resultados daban para crean una nueva cepa que les asegure calidad y producción. Así nació el Cabernet Sauvignon que lentamente fue copando hectáreas de otras cepas con rendimientos bajos o performance mediocre. En Burdeos se extendió a partir del siglo XVIII y en el siglo XIX se convirtió en el varietal clave de Medoc y corazón de los Grand Cru Classé.

Desde entonces, todo el mundo la adoptó con sinónimo de elegancia y opulencia una receta que cualquier vitivinicultor desea alcanzar. Por esto mismo se la puede encontrar como protagonista de grandes vinos en muchas regiones vitivinícolas del mundo.

Cómo son los Caberent Sauvignon

Obvio que existen diferentes tipos de Cabernet Sauvignon de acuerdo al origen pero en rasgos generales estos vinos deben presentar un color rojo rubí concentrado y brillante mientras que entre sus aromas se destacan los frutos negros, el cassis y regaliz, la pimienta negra y especias con un carácter herbal y vegetal que recuerda a hierbas silvestres pero también a ají. Este último descriptor se asocia al carácter piracínico que de acuerdo al origen varia: en las zonas frías expresa aromas a ají verde mientras que en las zonas cálidas se aprecia pimientos o ají molido.

En boca son siempre vino intensos, opulentos con carácter. Pero su textura aterciopelada buena frescura es lo que define su fineza. Los taninos deben ser finos y pulidos pero firmes ya que es una cepa que ofrece gran potencial de envejecimiento a sus vinos.

El Cabernet en Argentina

Si bien se trató de la cepa tinta más valorada durante gran parte del siglo XX por los viticultores argentinos y por los consumidores, el Cabernet Sauvignon actualmente es la tercera cepa más cultivada en Argentina detrás del Malbec y la Bonarda. Cubre unas 14700 hectáreas, una tercera parte de lo que representa el Malbec, y se concentra principalmente en Mendoza donde se distribuye entre Luján de Cuyo, Maipú, Valle de Uco y la región Este.

Sin embargo da resultados espectaculares en los Valles Calchaquies y también en Patagonia, con estilo muy diferentes en cada terroir.

Una particularidad de esta cepa en Argentina es que se trata del único país que la cultiva en condiciones continentales y de altura ya que en todas las otras regiones del planeta se la encuentra próxima a ríos o mares. Eso implica que crece en zonas secas y soleadas que aseguran un carácter intenso, como buena maduración pero ante todo refinado.

Esto da cuenta del poder de adaptabilidad del Cabernet y a la habilidad de los viticultores locales para haber sumado estilos para una de las cepas más clásicas de la vitivinicultura mundial.

Gracias a esto, actualmente, Argentina es uno de los países que más prestigio ha ganado con sus Cabernet en los últimos años ya sea en vinos varietales como en Bordeaux Blends que sorprenden a los paladares más exigentes del mundo.