Primavera, la estación favorita del vino

Ninguna estación del año nos entusiasma tanto como la primavera. Que mejor momento para disfrutar de buenos vinos, ¿no?

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La primavera es, sin dudas, una estación clave para el vino y para los que amamos disfrutar una copa con amigos o al aire libre. Si bien puede parece un cliché, es cierto que con la llegada de la primavera comenzamos a reunirnos más seguido, y no solo para cenar o almorzar, también a la hora del aperitivo o para un brunch. Es una forma de festejar el final del invierno con sus días fríos y aprovechar antes que lleguen los calorones del verano. En fin, así como la primavera activa los ciclos naturales del viñedo, también nos afecta a los winelovers.

No olvidemos que la primavera marca el inicio de la vendimia en cada región vitivinícola con la brotación, posterior floración de las vides y demás. Por otro lado, es en esta estación que las bodegas suelen despachar al mercado los vinos del año, principalmente los blancos y rosados, de modo que es un momento para aprovechar las botellas más frescas.

Entonces, ¿que deberíamos tener en cuanta para la primavera si nos gustan los descorches?

Aprovechar los platos ligeros.

El efecto de la primavera es fácil de observarlo en lo que comemos durante estos días que comienzan a ser más largos y de clima amble. Es hora de dejar de lado los platos calóricos y pesados para buscar recetas frugales con verduras, vegetales, hojas verdes y carnes grilladas sin demasiada cocción. Lógicamente, todos estos platos son fácil de maridar y nos exigen pensar en vinos más sutiles, por suerte cada día hay más opciones para estas ocasiones.

No solo rosados.

Siendo la primavera el momento en que las bodegas liberan las nueva añadas de sus rosados muchos creen que es lo único que vas a encontrar en el mercado, y si no te gustan los rosés, ¡perdiste!

Pero no todo es color rosé, en primavera también llegan los blancos del año y los tintos más ligeros y frescos. Obviamente que los blancos ideales para esta temporada son los más simples, vibrantes y expresivos entre los que se lucen los de Sauvignon Blanc, Torrontés, Pinot Grigio, los white blend a base de estas cepas mientras que si preferimos algo más cremoso o intenso quizás convenga buscar los Chardonnay sin crianza, los Semillón o Riesling.

Otras opciones interesantes para descubrir y menos tradicionales para el mercado argentino son Tocai, Albariño, Marssanne, Verdejo, Gruner Veltliner y Fiano.

Mucho tinto para aprovechar.

Actualmente, las bodegas ofrecen muchas opciones de vinos tintos ligeros, elaborados de diferentes formas para asegurar sorbos refrescantes. Por ejemplo, los vinos de maceración carbónica son ideales porque brindan un carácter frutal intenso con paladar sutil de taninos muy suaves. Estos vinos conviene refrescarlos, digamos a 12 grados y así se adaptan a platos muy delicados y sencillos como ensaladas o sándwiches.

Después están los tintos de cepas como Pinto Noir o Criolla que son realmente ligeros y van de maravillas con carnes magras, sushi, pesca o fiambres.

Rosados, apuesta segura.

Como mencionamos, la primavera es el momento donde más se comunican los rosados y hoy Argentina cuenta con opciones muy interesantes de inspiración europea donde los colores son asalmonados, ligeros y brillantes. Estos nuevos rosés que pueden ser de Malbec, Cabernet Franc, Pinto Noir o Merlot, por mencionar algunas de las cepas más utilizadas, se deben beber fríos, 10 grados es lo más recomendable y mantenerlos siempre fríos.

Burbujas.

Desde ya que los espumosos son vinos para aprovechar todo el año aunque en primavera sobran las excusas para descorcharlos. Sabemos que hay estilos que podemos consumir solo pero también están los demi sec, apenas dulces, que pueden combinarse con frutos, pepino y especias en diferentes cocteles, idealmente a la hora del aperitivo o para el brunch.

Bonus track.

Además de aprovechar de vinos frescos durante la primavera, también hay que destacar que es la estación ideal para recorrer las regiones vitivinícolas. Durante estos meses los viñedos comienzan a activarse y llenarse de hojas mientras que los racimos aparecen lentamente. Además, el clima ayuda ya que las jornadas son largas pero no tan calurosas y las mañana no sueles ser frías. Por último, las rutas del vino son menos demandadas que en verano, época de vendimia, de modo que las visitas a las bodegas suelen ser más tranquilas.